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Leoncio Bueno: “‘Rebuzno propio’ fue la voz de la tierra, del ande”

17:08 h - Mié, 12 Feb 2020

Cada año, de los cien que acaba de cumplir, ha sido de trabajo y lucha constante. Desde muy pequeño aprendió de su madre a cuidar y a amar el campo, y sus versos retratan ese sentimiento. El poeta centenario, Leoncio Bueno, recibió a Entrelibros en el calor de su hogar, en una tarde llena de risas y literatura.

“Vino Arturito Corcuera y Carlos Germán Belli al taller a felicitarme y me dijeron: ‘ya tienes tu voz propia, ya te consagraste con Rebuzno Propio’. Era la voz de la tierra, del ande. Yo al escribir escribía lo que sentía, y no me daba cuenta que lo escribía era el mensaje de la tierra, de los animales”, contó con alegre nostalgia a César Bedón, a quien también confesó que su primer poemario Al pie del yunque fue catalogado por el círculo intelectual de la época con solo un 20 % de poesía, cosa que no le afectó. Bueno pensó que no llegaba ni al 1 %, según dijo entre risas.

Ha vivido un siglo. Le tocó afrontar los distintos episodios críticos de la historia peruana. Todos los recuerda con claridad. Sobre todo aquellos en los que fue protagonista en las luchas del movimiento sindical. A Lima llegó en el año 1939, y en la capital fue parte de la fundación de la Unión Sindical de Trabajadores de Lima, gremio que, en 1944, organizó la primera huelga general después de la conquista de las 8 horas de trabajo, en 1919. Y Leoncio tiene muy vívido ese recuerdo, pues fue en ese mismo año que pisó la cárcel por primera vez.

Pero estos no son sus primeros recuerdos. El poeta de los 100 años aún se remonta a su niñez, cuando a sus 5 años disfrutaba de las funciones de cine a las que asistía infaltable de la mano de su madre, una mujer fuerte y decidida.

“Era lavandera y cocinera. Salió de los montes igual que yo. Como se peleó con todo el mundo, especialmente con el que fue mi padre, se fue a Trujillo. Le gustaba mucho el cine, todas las noches íbamos al cine. Veíamos a Charles Chaplin. Le decían: ‘¿por qué lleva a un niño tan chiquito?’; y ella decía: ‘ya tiene 5 años’”, recordó.

Después de 100 triunfosos años de vida, la palabra del maestro tiene peso de autoridad para referirse a las cuestiones de la especie humana. “Los excesos nos matan”, afirmó Bueno sobre uno de los vicios que se ha acrecentado en el mundo. “Nunca se ha visto sobre la tierra una especia tan tragona como la humana. Se come las aves del aire, los peces del mar y los animales de la tierra”, prosiguió.

“La palabra es lo único que nos diferencia de los animales. Si no tuviéramos a la palabra seríamos peor que los animales; porque lo somos, pero la palabra es la oportunidad de librarnos de esa bestialidad. Somos el azote del mundo. ¿Qué nos libra para diferenciarnos? Es la palabra, y la palabra inspirada engendra el canto y el canto engendra la belleza, el baile, el tono, la felicidad, el amor”, expresó en Nacional.

Hoy es Leoncio Bueno, el querido poeta centenario. Pero en un pasado fue Bulmaro Barrantes. Lo fue toda su niñez y adolescencia, hasta que piso Lima y se enteró que su desaparecido padre lo había registrado como Leoncio Bulmaro Bueno Barrantes. “Yo dije qué vacan, ahora soy Leoncio. Después de tantos homenajes y entrevistas, ya me estoy aburriendo de ser Leoncio, quiero volver a ser Bulmaro”, comentó.

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