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Conocemos a Karen Chávez, joven que promueve la lectura en zona rural de Chincha Baja

9:07 h - Mar, 24 Mar 2020

Para muchos niños, las bibliotecas son lugares aburridos y sin vida. Para los niños de la Biblioteca Comunal Antonio Gálvez Ronceros de Chincha Baja, es su sitio favorito. Llegan muy temprano al que ya se ha convertido en su segundo hogar, y son recibidos con el caluroso abrazo de Karen. Esta joven es el motor principal de este recinto de cultura.

No solo les enseña lo maravilloso de la lectura, es, sobre todo, parte de sus familias.  Karen Chávez es mediadora de lectura en la Biblioteca Comunal Antonio Gálvez Ronceros, ubicada en una zona rural de Chincha Baja. Hace 2 años dedica parte de su vida a este proyecto que es parte de la Asociación Antonio Gálvez Ronceros, pero son casi 8 años de acercamiento con esta comunidad, tiempo en el que ha visto crecer a muchos de los pequeños.

“Buscamos con este espacio que los chicos tengan participación, puedan desarrollar habilidades, contribuir al desarrollo integral, mejorar lectura y escritura. Con la lectura abres las posibilidades a que los niños puedan desenvolverse en cualquier otra disciplina, crean niños más seguros. Un niño que sabe leer tiene mucha seguridad. Nosotros pensamos que a través de la lectura podemos formar a niños líderes”, contó en Entrelibros.

En la Biblioteca Comunal Antonio Gálvez Ronceros no solo hay libros, hay juegos, risas, poesía, y hasta cine. Karen, además de promotora de lectura, es también poeta, fotógrafa y trabaja en Microcine Chaski – Chinchay. Y se da tiempo para desarrollar todas esas actividades con el mismo ímpetu. Pero, sin duda, son los niños de Chincha Baja su principal motivación.

“Es un espacio de encuentro, tratamos de que los chicos gestionen actividades de la comunidad. Mi rol es ser acompañante de los chicos, ser guía. Incluso muchas veces tratamos darle esa figura no de autoridad, sino esa figura familiar. Yo considero que debemos reforzar el respeto, el valor a los derechos del otro, el comprender al otro y el desarrollo personal”, compartió en Nacional.

Ella no trabaja sola. Karen ya es parte de la comunidad, y son las familias sus principales aliadas para seguir construyendo este sueño, no solo de Karen, el sueño de todos los niños. Enseñarles hoy a los niños la puerta de entrada a la lectura y sembrar en ellos el amor a su comunidad, es formar adultos conscientes y futuros agentes de transformación social.

“Para mí, el voluntariado es mucho más que una pasión. Es formación, aprender con la comunidad. Es un poco difícil de explicar lo que me transmite a mí trabajar con niños, es muy especial, retroalimentador. En comunidades como esta, es mucho más complicado, pero también mucho más enriquecedor”, manifestó.

/KAB/

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