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De mototaxista a exitoso estilista y barbero

19:35 h - Jue, 20 Feb 2020

Los talleres ocupacionales que se dictan a las familias vulnerables en los Centros de Desarrollo Integral de la Familia (Cedif), del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP), cambiaron la vida de la pareja Karín Blas Romero y Jesús Hidalgo Burga, quienes vivían una situación difícil a consecuencia de la falta de recursos económicos.

Karín y Jesús, antes de llegar al Cedif, administraban un negocio de mototaxis que no marchó bien y terminó con el embargo de sus unidades. Se quedaron solo con un transporte, que Jesús manejaba a diario. Esto los llenó de tristeza y muchas deudas, sin embargo, el amor que ambos se tienen los mantuvo unidos junto a sus tres hijos, buscando nuevas oportunidades.

Jesús vivió momentos de zozobra hasta que un día llegó al Cedif Año Nuevo, administrado por el Inabif. Él tenía conocimiento que en estos centros se brindan servicios especializados para el fortalecimiento de las familias, la promoción de relaciones familiares igualitarias y el desarrollo integral de sus miembros (niñas, niños, adolescentes y personas adultas mayores) con el objetivo de prevenir la violencia en los hogares.

Los Hidalgo Blas se convirtieron en una familia usuaria del Cedif Año Nuevo donde vieron la convocatoria para el taller de cosmetología, la cual iluminó su esperanza. Karin se inscribió en el taller, mientras Jesús continuaba como chofer de mototaxi.

Con lo aprendido sobre técnicas de corte y arreglo del cabello, Karín decidió abrir una peluquería. No pasó mucho tiempo para que su estilo y calidad de atención capture a más clientes. Su negocio quedó pequeño ante tanta clientela. Fue entonces cuando Jesús decidió apoyar a su esposa en esta labor y decidió capacitarse en el mismo taller que dio inicio al exitoso negocio.

Jesús compartió las clases de cosmetología junto a otras 20 usuarias del Cedif, era el único hombre, y pese a las constantes bromas que recibía de sus compañeros mototaxistas, él siguió adelante.

La profesora del taller lo alentaba a superar los prejuicios machistas y a culminar su capacitación. El examen final –cuenta Karín- lo dio en una campaña organizada en un asentamiento humano, que ofrecía cortes de cabello gratis.

“Tuvo que cortarle el cabello a un niño, la profesora lo vio nervioso, pero hizo un buen trabajo con las tijeras. Cuando terminó había una decena de madres formando fila y solicitando que mi Jesús atendiera a sus pequeños”, rememora sonriente y orgullosa Karín.

Con este contundente triunfo, Jesús colgó las llaves del mototaxi para siempre. Y como el mundo da vueltas, hoy con tres negocios: Karín Salón, Karín Spa y Karín Barbershop, Jesús recibe a sus excompañeros del timón para cortarles el cabello o acicalar sus barbas y patillas.

Los esposos empresarios están agradecidos con el Inabif por la oportunidad de desarrollar sus capacidades y talentos en el mundo de la belleza, que les ha permitido crecer como personas y profesionales en beneficio de su familia. Su vida ha dado un giro completo con un futuro esperanzador y agradecen el apoyo brindado por el MIMP para superar el pasado angustioso que vivieron cuando estaban en estado de vulnerabilidad.

/PE/NDP/

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