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Giulia Tamayo León, la valiente peruana que destapó el plan masivo de esterilización forzada

21:21 h - Jue, 9 Abr 2020

“A las 02:17 horas del día 9 de abril, Giulia ha dejado esta etapa de vida. Seguirá viviendo siempre en nuestros corazones”. Hace exactamente 6 años que estas palabras de José María García, su compañero de vida y batallas, anunciaron la fatídica noticia. Giulia Tamayo León partió, no sin antes haberse convertido en una ardua defensora de los derechos humanos.

En noviembre de 1996 encontró en la vitrina del entonces director del Centro de Salud de Huancabamba (Piura) las cuotas de captación de usuarias programadas para la ZONADIS (Zonas de Desarrollo Integral de Salud), y desde entonces no cesó de investigar lo que escondía el Programa Nacional de Salud Reproductiva y Planificación Familiar.

Sus hallazgos revelaron una verdad por demás cruel, gestada por el gobierno de Alberto Fujimori: las esterilizaciones forzadas a miles de mujeres, a las que se les engañaba o coaccionaba y que en ocasiones morían como consecuencia de las intervenciones. Esto fue publicado en el reporte de derechos humanos Nada Personal (1999), pese a las amenazas y amedrentamientos de los que fue víctima por buscar justicia. Esta situación la forzó a mudarse a Madrid junto a su esposo e hijos.

“Admito mi peligrosidad hacia los tiranos, incluidos los expertos en aconsejar brutalidades. Confieso ser el tronco impertinente que se resiste al hacha, el pez que elude ser pescado, soy la arruga que declara su existencia”, fue parte de bello y potente discurso, el último que diera, al recibir en Montevideo el premio Lima Warmi que conmemoraba el 20.º aniversario de la Convención Interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer.

Giulia fue abogada, feminista y activista infatigable por la defensa de los derechos de las mujeres. En 1984 se unió al Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán, donde brindó asistencia legal a mujeres víctimas de violencia de género y explotación sexual. En 1987 se integró en el Comité de América Latina y el Caribe para la defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM). A su paso por España, se enfrentó como investigadora de Amnistía Internacional a la alcaldesa de Madrid, Ana Botella, por las decenas de casos de desalojos forzosos de viviendas

No hubo lugar al que no llegara con la bandera de la justicia. Estando en la República Democrática del Congo, investigó durante varios meses los numerosos casos de violencia sexual contra las mujeres. En Colombia, se dedicó a indagar sobre el uso de la violación como arma de guerra en varias partes del país, contribuyendo así a hacer públicas, violaciones y abusos de derechos humanos.

“Para que se revalorice el papel de las mujeres hay que revalorizar al ser humano”, dijo en una de las tantas entrevista que le realizaran durante su estancia obligatoria en España. Sin duda, su vida fue ejemplo de solidaridad y constante lucha por transformar la triste realidad de desigualdad que existe en el mundo, pues sus actos sobrepasaron las fronteras del Perú. Su profesión y conocimientos jurídicos estuvieron entregados a esta causa.

/KAB/

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