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Alejandro Romualdo: 5 poemas para recordar al poeta que partió un día como hoy

21:09 h - Mié, 27 Mayo 2020

El camino seguido por Romualdo no es “el” camino de la poesía: es solamente “un” camino. Y uno de los más arriesgados, decía el gran Julio Ramón Ribeyro sobre la obra de Alejandro Romualdo. Hoy se cumplen 12 años desde su partida física, desde que dejó un gran vacío en la literatura nacional; mas sus poemas siguen generando vivas sensaciones de humanidad.

Alejandro Romualdo es considerado uno de los escritores más importantes de la generación del 50. Para el poeta Ricardo Falla, es el más importante del periodo post Vallejo”. Luis Alberto Sánchez, en algún momento comentó que su obra era de un temperamento febril y hasta romántico. Lo cierto es que, Romualdo escribió con un vocabulario muy sencillo y claro sobre las complejidades de la sociedad nacional. Su pluma manifestó su crítica hacia lo injusta que puede ser nuestra realidad, y –como lo dice uno de sus poemas- nunca calló, siempre alzo su voz comprometida.  

Expresión de su espíritu rebelde, son muchos de sus poemas. A continuación, compartimos 5 de ellos, donde pone en manifiesto su gran sensibilidad social.

Canto coral a Túpac Amaru, que es la libertad.

Lo harán volar con dinamita.

En masa, lo cargarán, lo arrastrarán.

A golpes le llenarán de pólvora la boca

Lo volarán:

…Y no podrán matarlo!

 

Lo pondrán de cabeza.

Arrancarán sus deseos, sus dientes y sus gritos,

Lo patearán a toda furia.

Luego lo sangrarán:

…Y no podrán matarlo!

 

Coronarán con sangre su cabeza;

sus pómulos, con golpes.

Y con clavos sus costillas.

 Le harán morder el polvo,

Lo golpearán:

…Y no podrán matarlo!

 

Le sacarán los sueños y los ojos,

Querrán descuartizarlo grito a grito.

Lo escupirán.

Y a golpes de matanza lo clavarán:

…Y no podrán matarlo!

 

 Lo podrán en el centro de la plaza,

boca arriba, mirando al infinito.

Le amarrarán los miembros.

A la mala tirarán:

…Y no podrán matarlo!

 

Querrán volarlo y no podrán volarlo.

Querrán romperlo y no podrán romperlo.

Querrán matarlo y no podrán matarlo.

 

Querrán descuartizarlo, triturarlo,

mancharlo, pisotearlo, desalmarlo.

 

Querrán volarlo y no podrán volarlo.

Querrán romperlo y no podrán romperlo.

Querrán matarlo y no podrán matarlo.

 

Al tercer día de los sufrimientos,

cuando se crea todo consumado,

gritando ¡Libertad!

sobre la tierra ha de volver.

 

¡Y no podrán matarlo!

 

En alta voz

No he de callar mordiéndome la vida,

callar con todo el cuello, muerto o vivo.

¡Debo decir palabras desolladas,

o taparme la boca con un grito

 

de sol, de paz, de amor. Es necesario,

trinar a plena luz, echarse el alma

a la esperanza, alzarse hacia la vida.

Es necesario un vuelo de campana

 

doblando a sol. A paz en sol mayor.

Ya que esta herida del Perú nos habla

con la voz de la sangre tinta en furia.

No he de callar mordiendo mis palabras.

 

Debo gritar: caer de boca al viento.

Sosteniendo una luz y una tonada.

Y no callar: caer de voz al tiempo

con la boca cerrada y empozada.

 

Si me quitaran totalmente todo

Si me quitaran totalmente todo

si, por ejemplo, me quitaran el saludo

de los pájaros, o de los buenos días

del sol sobre la tierra

me quedaría

aún

una palabra. Aún me quedaría una palabra

donde apoyar la voz.

 

Si me quitaran las palabras

o la lengua

hablaría con el corazón

en la mano,

o con las manos en el corazón.

 

Si quitaran una pierna

bailaría en un pie.

Si me quitaran un ojo

lloraría en uno ojo.

Si me quitaran un brazo

me quedaría el otro,

para saludar a mis hermanos,

para sembrar los surcos de la tierra,

para escribir todas las playas del mundo, con tu nombre

amor mío.

 

Perú en alto

Según mi modo de sentir el fuego,

soy del amor: sencillamente ardiendo.

Según mi modo de sufrir el mundo,

soy del Perú, sencillamente siendo.

 

Tierra del sol, marcada al negro vivo,

llorando sangre por los poros, sombra

a media luz del bien, a media noche

del día por venir. Yo estoy contigo.

 

Golpe, furia, Perú: ¡todo es lo mismo!

saber, a ciencia incierta, lo que somos,

buscando, a media luz, otro destino,

con todo el cielo encima de los hombros.

 

Por eso quiero alzarte, recibirte

con los besos abiertos,

junto a la luz,

ardiendo de alegría.

 

A otra cosa

Basta ya de agonía. No me importa

La soledad, la angustia ni la nada.

Estoy harto de escombros y de sombras.

Quiero salir al sol. Verle la cara

 

Al mundo. Y a la vida que me toca,

Quiero salir, al son de una campana

Que eche a volar olivos y palomas.

Y ponerme, después, a ver qué pasa

 

Con tanto amor. Abrir una alborada

De paz, en paz con todos los mortales.

Y penetre el amor en las entrañas

Del mundo. Y hágase la luz a mares.

 

Déjense de sollozos y peleen

Para que los señores sean hombres.

Tuérzanle el llanto a la melancolía.

Llamen siempre a las cosas por sus nombres.

 

Avívense la vida. Dense prisa.

Esta es la realidad. Y esta es la hora

De acabar de llorar mustios collados,

Campos de soledad. ¡A otra cosa!

 

Basta ya de gemidos. No me importa

La soledad de nadie. Tengo ganas

De ir por el sol. Y al aire de este mundo

Abrir, de paz en paz, una esperanza.

/KAB/

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