Cultural

El misterio de Garagay, 3500 años de historia en Lima

Lima, ciudad de balcones, azulejos e iglesias, es también el lugar privilegiado donde el pasado  prehispánico empieza  a hablarnos desde la monumentalidad de sus obras. 

A muy pocos minutos del centro, la ciudad gris cambia de color y cede su  paso a la policromía sobreviviente en los impresionantes frisos de Garagay, un lugar de 3,500 años de antigüedad ubicado en el distrito de San Martín de Porres - Lima.

Se calcula que su construcción empezó en el año 1400 A.C., pero no fue sino hasta 1974 que se inician los estudios a  cargo de Rogger Ravines y William H. Isbell quienes delinearon las primeras pautas para su conservación. Garagay fue un centro ceremonial de prácticas rituales y propiciamiento  del orden y la armonía con la naturaleza.

Erigido en forma de U, el complejo consta de tres pirámides escalonadas, la más grande de ellas con plataformas ascendentes que jerarquizaban el acceso a sus ocupantes.  Allí nos recibió el arqueólogo Héctor Walde,  director del Proyecto de Investigación Arqueológica de la Huaca Garagay a quien debemos el descubrimiento de los frisos mejor conservados, y la posibilidad de compartir esta nota para  Nacional  FM.

“El templo fue construido sobre la base de otros templos que yacen ocultos abajo, a modo de muñeca rusa”, nos dice orgulloso mientras recorremos un recinto ante la secular  mirada de arañas de barro, jaguares y seres mitológicos. Más arriba, sobre su cumbre, un cementerio prehispánico visiblemente saqueado por los carroñeros de la historia, acusa que en el Perú ni siquiera los muertos antiguos descansaron en paz.

Desde ese lugar se puede apreciar la monumentalidad del lugar, “donde otros ven solo cerros y piedras de cantos rodados, nosotros vemos una civilización que pudo ser inclusive anterior a Chavín, aunque todavía hay discusión sobre ello”, repara Héctor Walde alistándose a descender por un camino empinado, ¿el famoso Lanzón de Chavín fue inspirado en los frisos de Garagay?  

Sin duda, se ha de escribir mucho sobre este centro ceremonial limeño, el mayor y el más notable de los complejos arqueológicos del valle del Rímac,  aunque para ello deba librarse grandes batallas contra el olvido, las invasiones, los saqueos, el vandalismo… que también  llenan los folios de su muy abultado legajo patrimonial.   En 1985 un grupo de pobladores cruzó el cerco perimétrico y se instaló a pocos metros de la pirámide mayor, en cuya cima fue dinamitada una torre de alta tensión en tiempos del terrorismo.

Actualmente, todavía  un grupo de pobladores permanece en sus dominios, con fumadero y todo, “porque huaca que se respete tiene un fumadero dentro”, dice el argot popular.  Se ha dicho que los seres mitológicos en los frisos de Garagay  habrían sido producto de la ingesta de ayahuasca y substancias alucinógenas en ceremonias rituales, pero eso nunca lo sabremos realmente, como tampoco las formas y figuras decorativas que se perdieron para siempre en una de sus muchas “toma de terrenos”. 

El 30 de enero del año 2001,  Garagay fue declarado Patrimonio Cultural de la Nación, actualmente su  custodia y conservación está a cargo de la Municipalidad Metropolitana de Lima,  la cual  tiene una ambiciosa agenda para el centro arqueológico, ponerlo en valor y hacerlo parte de un proyecto sostenible que lo integre a la ciudad, un esfuerzo que bien merecería el aporte y compromiso de todos los peruanos.

FMCH

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