
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, lloró durante una entrevista concedida a un canal televisivo local, al hacer referencia a los logros de su gobierno y al inminente final de su segundo mandato, el 31 de diciembre de este año.
Durante la entrevista, difundida anoche por la TV Record, Lula - quien llegó al gobierno en enero de 2003, tras tres sucesivas derrotas electorales entre 1989 y 1998- confesó que todavía no sabe qué hará después de abandonar la presidencia.
"Me quedaré mirando a (la primera dama) Marisa, y ella se quedará mirándome: '¿Y ahora, Lulita?", dijo el presidente, quien trató de justificar sus lágrimas aludiendo a su edad: "Creo que me estoy poniendo viejo", expresó el ex sindicalista, quien cumplirá 65 años de edad en octubre, cuando se celebrarán las elecciones que definirán a su sucesor.
Lula aseguró, por otra parte, que no tiene planes de presentarse a la presidencia en los comicios de 2014, pero dejó en claro al mismo tiempo que no descarta totalmente esa posibilidad: "En política uno nunca puede decir no."
"Si tengo mis neuronas en perfecto estado, me sentiré contento con ser un buen ex presidente de la República, sin opinar sobre los que están gobernando", manifestó.